Bruselas en un día

Bruselas es una de esas ciudades que se encuentran cerca de muchos lugares: Ámsterdam, París o cualquier ciudad del Norte de Francia la tienen a tiro de piedra. Por ello, muchas personas que se encuentran trabajando o de erasmus en un radio de dos horas máximo de viaje, deciden ir a pasar el día a la capital belga. Por ello, como sabemos que sois muchos los que estáis en esta situación, os presentamos una pequeña guía de qué hacer en Bruselas en un día.

Si bien es cierto que no es una ciudad grande, si sólo se va un día es recomendable volver para conocerla en profundidad, aunque con un día será suficiente para hacerse una idea de cómo es la ciudad. Esto es lo que no puedes perderte.

Place du Grand Sablon y Place du Petit Sablon

Esta plaza es una de las más emblemáticas de la ciudad. Aquí podréis visitar la iglesia Notre Dame du Sablon y además encontraréis varios anticuarios, y si tenéis suerte, podréis pasear entre los puestos del rastrillo de antigüedades que se instala en ella. Justo al lado de esta plaza se encuentra la más pequeña, un curioso jardín que merece la pena visitar.

Place Royale y Parque du Cinquantanaire

Es la plaza donde se encuentra el Palacio Real. Aunque hoy en día la familia real no vive en él, sí se utiliza para actos oficiales. Si os situáis de espaldas al palacio, os daréis de bruces con el Parque du Cinquantanaire, uno de los parques más grandes de Bruselas (hasta el punto de albergar un par de museos y un arco de triunfo).

Atomium y Petite Europe

Si se visita Bruselas en un día, este es uno de los puntos que hay que visitar sí o sí. Es otro de los monumentos más emblemáticos de la capital belga, y aunque se encuentra a las afueras de la ciudad, se puede ir sin problema en transporte público. Es indispensable si se quiere tener unas buenas vistas de Bruselas. Fue construido para la EXPO de 1958 y en la actualidad alberga exposiciones de arte.

Justo al lado se encuentra la Petite Europe, una representación de los principales monumentos europeos en maquetas.

Grand Place y Galleries Saint Hubert

Probablemente, la Grand Place de Bruselas sea una de las plazas más espectaculares en la que hayamos estado nunca. Todos sus edificios son góticos, fue construida en el siglo XV. Sin duda, no puede visitarse Bruselas en un día y no pasar por ella, ya que es, posiblemente, lo más espectacular de la ciudad, hasta el punto de haber sido nombrada patrimonio de la humanidad.

A dos minutos de la Grand Place se encuentran las Galleries Saint Hubert, típicas galerías comerciales europeas del siglo XIX, que albergan chocolaterías, tiendas de moda o cafés.

Jannaken Pis y Manneken Pis

El Manneken Pis es sin duda el símbolo de la ciudad. No esperéis una estatua espectacular, casi pasa desapercibido si no es por la gente que hace cola para fotografiarlo. Aun así, hay que verlo. Al otro lado de la Grand Place se encuentra su versión femenina, del mismo tamaño y no tan popular.

Sin duda, la que muchos consideran la Capital Europea, tiene mucho más por descubrir, pero si se quiere visitar Bruselas en un día, esto es lo básico que hay que descubrir. ¿Qué consideráis imprescindible vosotros?

Tres restaurantes en Madrid donde comer bien y no pagar mucho

Si eres de esas personas que disfrutan más con un buen plato de comida que con cualquier otra cosa, este artículo te interesa. Hoy venimos a descubrirte cinco restaurantes en Madrid donde pasar un rato agradable, que cuentan con una cocina más que decente y que, además, se encuentran en pleno centro de Madrid. Todos sabemos que Malasaña está más de moda que nunca, pero hay una zona dentro de este céntrico barrio, la colindante con Callao, que ha evolucionado a pasos agigantados.

Bar Galleta

Aunque lleva abierto ya unos años, sigue siendo de esos restaurantes a los que siempre apetece volver. El ladrillo visto de sus paredes, cubiertas por cuadros, y la iluminación tenue en tonos amarillos hacen del local un lugar donde poder pasar horas. Su decoración, toda en tonos pardos, habitual en los bistros franceses, hace que el local sea más transitado de noche, seguramente el momento más agradable para pasar un rato en este restaurante.

Con una comida más que decente, el Bar Galleta ha conseguido conquistar a la mayor parte de sus comensales, con platos clásicos a los que se les ha dado una vuelta de tuerca, que cuentan con buen producto y buena ejecución. Ejemplos de ello son las croquetas que ofrecen (las que más nos gustaron fueron las de boletus) o el tartar de salmón. Sin duda uno de los restaurantes en Madrid que está dando y dará que hablar en el futuro. 

El Bistró de la Central

Esta cafetería-restaurante es uno de esos aciertos que pocos comercios consiguen a la hora de integrar un café en sus instalaciones. La Central de Callao cuenta con un local con el que han acertado al 100%. Lejos de los platos congelados que servirían en cualquier otro sitio, esta reciente librería se suma al mundo foodie con la integración de un bistró en toda regla. Abierto durante las horas en las que abre la librería (y un poco más), en él puedes tomarte desde un café (bien hecho, claro) acompañado de un croissant de mantequilla hasta un arroz negro con sepia y azafrán que quita el sentido.

Clarita

Muy cerca de la Plaza de la Luna, en la calle Corredera Baja, está Clarita. Con un local no muy grande pero muy agradable, ha conseguido hacerse hueco entre la variada oferta malasañera para comer. El porqué no extraña a nadie, buena comida (sí, muy buena) a mejor precio si cabe. Dentro de su carta podrás encontrar platos tradicionales con su propio toque, como el pulpo a la brasa con cachelos y chutney de mango (una delicia para los amantes del pulpo) o platos más innovadores, que no suelen encontrarse en cualquier carta (como las vieiras con trufa).

Otro de los motivos que atrae a gran parte del público es su barra. En ella preparan cócteles de todo tipo y son especialistas en gin tonics, uno de los más apreciados del barrio.

 

La importancia de viajar

Hoy en día, muchas personas tienen claro que viajar es una de las facetas más importantes de su vida. Es evidente que para unos será algo vital, mientras que para otros constituirá una actividad secundaria. Sin duda, para los viajeros como nosotros, la importancia de viajar en nuestras vidas es fundamental. Sin duda, las experiencias que vivirás viajando por tu cuenta influirán en cómo tomarte la vida, cómo relacionarte con los demás o qué camino tomar en un futuro. Gracias a las vivencias experimentadas en los lugares visitados y a la relación con otras culturas, nuestro conocimiento se amplía.

La importancia de viajar para el desarrollo de la persona

Hoy en día, el desarrollo de los medios de transporte ha acercado a toda la población a la posibilidad de conocer nuevos lugares, junto con su cultura, gastronomía y costumbres. Gracias a esto, podemos acceder de manera mucho más fácil a grandes viajes a lugares lejanos donde necesitemos invertir más tiempo y presupuesto. En este punto, lo que el viajero de verdad hará será perderse en el lugar de destino, fuera de los circuitos turísticos, para conocer en profundidad la cultura del sitio que está visitando. Sólo de esta forma, el viajero conseguirá descubrir rincones ocultos, secretos del lugar y partes que de otra forma no visitaría.

Gracias a viajar, valoramos lo que tenemos. En el mismo momento del viaje te centras en todo lo positivo, dejas lo negativo atrás y te das cuenta de que, al fin y al cabo, lo malo seguramente no sea tan malo. Te relacionas con otras culturas, con personas diferentes a ti, y desconectas. ¿Para qué te servirá esto? Para ampliar miras, aprender de personas que no piensan exactamente como tú y, al fin y al cabo obtener más conocimientos. El viaje se convierte en una especie de camino de aprendizaje, que poco a poco cala en nosotros y consigue hacernos más sabios y completos.

Si eres un viajero empedernido como lo somos nosotros, seguro que sabes cuál es la importancia de viajar no sólo para pasarlo bien, sino también como aprendizaje vital.